Entradas etiquetadas: río

De tu pluma

Para Carla S. P., en su cumpleaños. Y bajo el cansado párpado de la aliseda habrás hecho de tu pluma sable de tu pluma nardo no sé si lo sabes en el dejarte el rostro en la arena la alianza

De tu pluma

Para Carla S. P., en su cumpleaños. Y bajo el cansado párpado de la aliseda habrás hecho de tu pluma sable de tu pluma nardo no sé si lo sabes en el dejarte el rostro en la arena la alianza

En este pueblo (XXVIII)

En este pueblo, al paso que vamos pronto no van a quedar ni las moscas. En realidad, las moscas hace tiempo que se fueron. Se marcharon con el ganado, del que ya no hay ni noticas. Cuando aún había animales en

En este pueblo (XXVIII)

En este pueblo, al paso que vamos pronto no van a quedar ni las moscas. En realidad, las moscas hace tiempo que se fueron. Se marcharon con el ganado, del que ya no hay ni noticas. Cuando aún había animales en

Sombra del aliso

“Este cuerpecito mío que se ha convertío en río”. Bebe: Pafuera telarañas. Mi cuerpo. Este cuerpo mío he entregado al río, he convertido en río. Mi cuerpo. Mi entero cuerpo abatido, convertido, converso, inverso. Mi cuerpo envuelto en sombra del

Sombra del aliso

“Este cuerpecito mío que se ha convertío en río”. Bebe: Pafuera telarañas. Mi cuerpo. Este cuerpo mío he entregado al río, he convertido en río. Mi cuerpo. Mi entero cuerpo abatido, convertido, converso, inverso. Mi cuerpo envuelto en sombra del

En este pueblo (VIII)

En este pueblo se molió trigo y centeno, se molió linaza y se molió cacao, y antes de que llegara la línea eléctrica hubo molinos que se convirtieron en fábricas de luz. Para todo daba la fuerza del río, administrada por

En este pueblo (VIII)

En este pueblo se molió trigo y centeno, se molió linaza y se molió cacao, y antes de que llegara la línea eléctrica hubo molinos que se convirtieron en fábricas de luz. Para todo daba la fuerza del río, administrada por

En este pueblo (VI)

En este pueblo, como en todos, los rapaces se ensañan con el sapo reconfortados por el aplauso de los mayores. ¡Pam, pam!, las piedras rebotan sobre el vientre del batracio mientras cae la tarde en el atrio de la iglesia.

En este pueblo (VI)

En este pueblo, como en todos, los rapaces se ensañan con el sapo reconfortados por el aplauso de los mayores. ¡Pam, pam!, las piedras rebotan sobre el vientre del batracio mientras cae la tarde en el atrio de la iglesia.