Entradas etiquetadas: pueblo

En este pueblo (y XXXI)

A la memoria de Ángel Carracedo Prieto. En este pueblo, como diría Gamoneda, arden las pérdidas. Las heladas de final de abril han dejado las nogales hechas una pena, con las copas llenas de colgajos ocres en lugar del turgente

En este pueblo (y XXXI)

A la memoria de Ángel Carracedo Prieto. En este pueblo, como diría Gamoneda, arden las pérdidas. Las heladas de final de abril han dejado las nogales hechas una pena, con las copas llenas de colgajos ocres en lugar del turgente

En este pueblo (XXX)

En este pueblo se duerme como en ningún sitio. Por la noche, claro. Ya se sabe que la siesta ha sido prohibida por los ases del motor. Las noches son plácidas todo el año. En invierno hay que echarse dos,

En este pueblo (XXX)

En este pueblo se duerme como en ningún sitio. Por la noche, claro. Ya se sabe que la siesta ha sido prohibida por los ases del motor. Las noches son plácidas todo el año. En invierno hay que echarse dos,

En este pueblo (XXIX)

En este pueblo los romanos hicieron bien su trabajo. Por todas partes aparece el legado de aquella civilización tan pragmática como implacable: las viñas, que van resistiendo como pueden; las tégulas y otras piezas de cerámica más fina, que se encuentran

En este pueblo (XXIX)

En este pueblo los romanos hicieron bien su trabajo. Por todas partes aparece el legado de aquella civilización tan pragmática como implacable: las viñas, que van resistiendo como pueden; las tégulas y otras piezas de cerámica más fina, que se encuentran

En este pueblo (XXVIII)

En este pueblo, al paso que vamos pronto no van a quedar ni las moscas. En realidad, las moscas hace tiempo que se fueron. Se marcharon con el ganado, del que ya no hay ni noticas. Cuando aún había animales en

En este pueblo (XXVIII)

En este pueblo, al paso que vamos pronto no van a quedar ni las moscas. En realidad, las moscas hace tiempo que se fueron. Se marcharon con el ganado, del que ya no hay ni noticas. Cuando aún había animales en

En este pueblo (XXVII)

En este pueblo el particular ser de las cosas no puede entenderse si se desconoce la labor fundacional del gran antepasado mítico. En este pueblo, como en cualquier otro, la verdad sea dicha. Así como Prometeo robó el fuego a

En este pueblo (XXVII)

En este pueblo el particular ser de las cosas no puede entenderse si se desconoce la labor fundacional del gran antepasado mítico. En este pueblo, como en cualquier otro, la verdad sea dicha. Así como Prometeo robó el fuego a

En este pueblo (XXVI)

En este pueblo, la gente que ha querido progresar se ha liado la manta a la cabeza y se ha marchado por el camino que lleva al pueblo de abajo. Al pueblo de abajo y, ya puestos, a la capital de

En este pueblo (XXVI)

En este pueblo, la gente que ha querido progresar se ha liado la manta a la cabeza y se ha marchado por el camino que lleva al pueblo de abajo. Al pueblo de abajo y, ya puestos, a la capital de

En este pueblo (XXV)

Con la venia del señor Paramio. En este pueblo no hace falta que venga ningún iluminado a explicar qué es eso del trabajo en equipo. Aquí puede haber rencillas entre los vecinos, puede haber cuentas pendientes y hasta odios ancestrales,

En este pueblo (XXV)

Con la venia del señor Paramio. En este pueblo no hace falta que venga ningún iluminado a explicar qué es eso del trabajo en equipo. Aquí puede haber rencillas entre los vecinos, puede haber cuentas pendientes y hasta odios ancestrales,

En este pueblo (XXIV)

En este pueblo la armazón de la vida social se resquebraja, los pilares de los convivencia amenazan ruina. En este pueblo, ya no hay quien duerma la siesta. Durante toda la vida, la cabecadita de después de comer ha sido

En este pueblo (XXIV)

En este pueblo la armazón de la vida social se resquebraja, los pilares de los convivencia amenazan ruina. En este pueblo, ya no hay quien duerma la siesta. Durante toda la vida, la cabecadita de después de comer ha sido

En este pueblo (XXIII)

En este pueblo, no todos los viejos se dejan vencer. Antonio, que fue yerno de Elías y que ya ha alcanzado los ochenta, está, en palabras de su mujer María, “que rompe las zapatillas por arriba”. Lo cierto es que

En este pueblo (XXIII)

En este pueblo, no todos los viejos se dejan vencer. Antonio, que fue yerno de Elías y que ya ha alcanzado los ochenta, está, en palabras de su mujer María, “que rompe las zapatillas por arriba”. Lo cierto es que

En este pueblo (XXII)

En este pueblo ya casi no quedan solanas. La carpintería, ya se sabe, exige su mantenimiento y tienta pensar que es más barato cortar por lo sano. Tiempo atrás, muchas casas lucían amplios balcones que recorrían las fachadas de lado

En este pueblo (XXII)

En este pueblo ya casi no quedan solanas. La carpintería, ya se sabe, exige su mantenimiento y tienta pensar que es más barato cortar por lo sano. Tiempo atrás, muchas casas lucían amplios balcones que recorrían las fachadas de lado

En este pueblo (XXI)

En este pueblo la procesionaria le está ganando la partida a los pinos. Muchos de los ejemplares jóvenes llamados a ocupar el lugar de los que sucumbieron en el gran incendio han aparecido secos con la llegada de la primavera.

En este pueblo (XXI)

En este pueblo la procesionaria le está ganando la partida a los pinos. Muchos de los ejemplares jóvenes llamados a ocupar el lugar de los que sucumbieron en el gran incendio han aparecido secos con la llegada de la primavera.

En este pueblo (XX)

En este pueblo, a la mínima se menta al diablo. A la intervención del maligno se atribuye tradicionalmente el comportamiento díscolo de los rapaces, la tozudez de algunas caballerías o sucesos tan desafortunados como, por ejemplo, la muerte de la

En este pueblo (XX)

En este pueblo, a la mínima se menta al diablo. A la intervención del maligno se atribuye tradicionalmente el comportamiento díscolo de los rapaces, la tozudez de algunas caballerías o sucesos tan desafortunados como, por ejemplo, la muerte de la

En este pueblo (XIX)

En este pueblo nadie puede decir que haya sido inmune a la fiebre del ladrillo. Si hubiera que hacer inventario de las obras públicas y privadas llevadas a cabo desde la época de la Transición, la lista sería interminable. Desde

En este pueblo (XIX)

En este pueblo nadie puede decir que haya sido inmune a la fiebre del ladrillo. Si hubiera que hacer inventario de las obras públicas y privadas llevadas a cabo desde la época de la Transición, la lista sería interminable. Desde

En este pueblo (XVIII)

En este pueblo todavía se vende el chocolate por libras. El aroma del cacao impregna el aire los días que los hijos de David prenden las cepas de urz y ponen a girar la tostadora. Con el oficio sabido y los

En este pueblo (XVIII)

En este pueblo todavía se vende el chocolate por libras. El aroma del cacao impregna el aire los días que los hijos de David prenden las cepas de urz y ponen a girar la tostadora. Con el oficio sabido y los

En este pueblo (XVII)

En este pueblo la meteorología es una ciencia exacta: “Agosto, frío al rostro”, y la predicción se cumple siempre. El aire helado de agosto llegaba después de la tarde en el río, después de haber ido a buscar la leche

En este pueblo (XVII)

En este pueblo la meteorología es una ciencia exacta: “Agosto, frío al rostro”, y la predicción se cumple siempre. El aire helado de agosto llegaba después de la tarde en el río, después de haber ido a buscar la leche

En este pueblo (XVI)

En este pueblo, como en tantos, el relevo generacional está en el alero. “Este pueblo se muere“, brama Luzdivina como si emitiera una sentencia firme. Ramón, que fue chófer y aun viste camisas con el membrete de la empresa, recuerda

En este pueblo (XVI)

En este pueblo, como en tantos, el relevo generacional está en el alero. “Este pueblo se muere“, brama Luzdivina como si emitiera una sentencia firme. Ramón, que fue chófer y aun viste camisas con el membrete de la empresa, recuerda