Entradas etiquetadas: Nacho Baamonde

Un hombre que se parecía a Delibes

—¡Uno con leche clarito, rubia! Mona plegó la mitad derecha del labio superior como siempre que trata de disimular la rabia. Sin dirigirle la mirada, se fue hacia la cafetera. —Tendrá que esperar, está apagada. Encendió la máquina con desgana.

Un hombre que se parecía a Delibes

—¡Uno con leche clarito, rubia! Mona plegó la mitad derecha del labio superior como siempre que trata de disimular la rabia. Sin dirigirle la mirada, se fue hacia la cafetera. —Tendrá que esperar, está apagada. Encendió la máquina con desgana.

Victorio recuerda

Lo último que recuerda Victorio son las noches sin dormir, buscando el modo de decirle a su padre que ha decidido dejar la profesión. Victorio se devana los sesos. Intenta hallar la manera de explicarle a su padre que su vaso

Victorio recuerda

Lo último que recuerda Victorio son las noches sin dormir, buscando el modo de decirle a su padre que ha decidido dejar la profesión. Victorio se devana los sesos. Intenta hallar la manera de explicarle a su padre que su vaso

O que sabemos de Antuérpia

Por Herberto Helder sabemos que a soidade en Antuérpia pode acadar o tamaño do mundo. Sabémolo por Herberto Helder, pero que sabemos do Herberto? Pouco, abofé. Prácticamente nada. Segundo conta Méndez Ferrín, noutro tempo a poesía de Helder e os

O que sabemos de Antuérpia

Por Herberto Helder sabemos que a soidade en Antuérpia pode acadar o tamaño do mundo. Sabémolo por Herberto Helder, pero que sabemos do Herberto? Pouco, abofé. Prácticamente nada. Segundo conta Méndez Ferrín, noutro tempo a poesía de Helder e os

Contra los casi tristes (carta de amor a Chet Baker)

¿Recuerdas Oklahoma, Chet? Tu madre quería que fueras como Dave Brubeck, un hombre de familia, un músico que sabe leer una partitura, y a ti aquello te sacaba de tus casillas. En realidad, creo que se habría conformado con que hubieras

Contra los casi tristes (carta de amor a Chet Baker)

¿Recuerdas Oklahoma, Chet? Tu madre quería que fueras como Dave Brubeck, un hombre de familia, un músico que sabe leer una partitura, y a ti aquello te sacaba de tus casillas. En realidad, creo que se habría conformado con que hubieras