Entradas etiquetadas: convivencia

En este pueblo (XXIV)

En este pueblo la armazón de la vida social se resquebraja, los pilares de los convivencia amenazan ruina. En este pueblo, ya no hay quien duerma la siesta. Durante toda la vida, la cabecadita de después de comer ha sido

En este pueblo (XXIV)

En este pueblo la armazón de la vida social se resquebraja, los pilares de los convivencia amenazan ruina. En este pueblo, ya no hay quien duerma la siesta. Durante toda la vida, la cabecadita de después de comer ha sido

La perra vida

Nada de nosotros quedará en este lugar que no haya de llevarse la marea. Te lo dije. La marea nunca se detiene pero nuestros pasos están tasados desde el día uno, ese día que, con la belicosidad que os caracteriza, llamáis Big Bang.

La perra vida

Nada de nosotros quedará en este lugar que no haya de llevarse la marea. Te lo dije. La marea nunca se detiene pero nuestros pasos están tasados desde el día uno, ese día que, con la belicosidad que os caracteriza, llamáis Big Bang.

Contra los intrusos

Dramatis personae: Joven (J). Viejo/a (V). Exterior / día. Claro junto al camino. Al fondo, la ladera tapizada por especies caducifolias y acebos de gran porte. Ha dejado de llover. Luce el sol y la humedad del suelo comienza a

Contra los intrusos

Dramatis personae: Joven (J). Viejo/a (V). Exterior / día. Claro junto al camino. Al fondo, la ladera tapizada por especies caducifolias y acebos de gran porte. Ha dejado de llover. Luce el sol y la humedad del suelo comienza a

Contra las sentencias extemporáneas

A mi amigo E. “Las mejores pajas, las de casado”. El señor Fluvial es especialista en enunciar verdades que nadie quiere oír. Las esconde detrás de una espesa nube de tabaco negro y, ¡voilà!, salen a escena en el momento

Contra las sentencias extemporáneas

A mi amigo E. “Las mejores pajas, las de casado”. El señor Fluvial es especialista en enunciar verdades que nadie quiere oír. Las esconde detrás de una espesa nube de tabaco negro y, ¡voilà!, salen a escena en el momento

A favor las decisiones viscerales (o El amante de la cama supletoria q.e.p.d.)

Desde esta altura diviso mi final. Las cimas me rodean, el cielo es un puro azul y el aire helado me araña la cara. Allí abajo hay un bosque de abetos. Son todos de idéntico tamaño, como hijos de una

A favor las decisiones viscerales (o El amante de la cama supletoria q.e.p.d.)

Desde esta altura diviso mi final. Las cimas me rodean, el cielo es un puro azul y el aire helado me araña la cara. Allí abajo hay un bosque de abetos. Son todos de idéntico tamaño, como hijos de una

Contra los inhumanos

Hay que ser más humano. Se lo dijo el argentino al conductor, pero todos nos dimos por aludidos. Por eso metimos la cabeza cada uno en su libro o en su periódico. Algunos leían la parte cómica del Marca que,

Contra los inhumanos

Hay que ser más humano. Se lo dijo el argentino al conductor, pero todos nos dimos por aludidos. Por eso metimos la cabeza cada uno en su libro o en su periódico. Algunos leían la parte cómica del Marca que,

La hierba no crece bajo las ruedas de los automóviles

El problema: Llegó el primero y, no hallando obstáculo físico, eligió el sitio. Allí se quedó como en reposo, a la espera de nuevas instrucciones. Aun estaban tibias sus entrañas cuando aquellas llegaron. Ordenaban marchar, así que se fue. Pero

La hierba no crece bajo las ruedas de los automóviles

El problema: Llegó el primero y, no hallando obstáculo físico, eligió el sitio. Allí se quedó como en reposo, a la espera de nuevas instrucciones. Aun estaban tibias sus entrañas cuando aquellas llegaron. Ordenaban marchar, así que se fue. Pero