Archivo de Categorías: Turismo rural

Cosas del pueblo

En este pueblo (XV)

En este pueblo llueve poco últimamente y la autoridad municipal ha tomado medidas preventivas. El agua corriente sólo puede destinarse al consumo humano: beber, asearse y ese tipo de cosas. Nada de lavar el coche ni de regar el césped,

En este pueblo (XV)

En este pueblo llueve poco últimamente y la autoridad municipal ha tomado medidas preventivas. El agua corriente sólo puede destinarse al consumo humano: beber, asearse y ese tipo de cosas. Nada de lavar el coche ni de regar el césped,

En este pueblo (XIV)

En este pueblo pocas veces se llega al fondo de las cuestiones. El agua se deja correr y se sigue viviendo, cada uno como buenamente puede, o como Dios le da a entender. Los rencores se guardan bajo siete llaves,

En este pueblo (XIV)

En este pueblo pocas veces se llega al fondo de las cuestiones. El agua se deja correr y se sigue viviendo, cada uno como buenamente puede, o como Dios le da a entender. Los rencores se guardan bajo siete llaves,

En este pueblo (XIII)

En este pueblo, la campana es el diario oficial. La de la iglesia grande, no la de la hermita, que apenas tiene resonancia para convocar a misa a los vecinos de la plaza. La campana de la iglesia grande tiene

En este pueblo (XIII)

En este pueblo, la campana es el diario oficial. La de la iglesia grande, no la de la hermita, que apenas tiene resonancia para convocar a misa a los vecinos de la plaza. La campana de la iglesia grande tiene

En este pueblo (XII)

En este pueblo, las obras públicas fueron motivo de desencuentro entre barrios. A los pocos, como si se ordeñara una ubre vieja, de la caja municipal fue manando dinero para acondicionar las humildes calles que se asoman a un lado

En este pueblo (XII)

En este pueblo, las obras públicas fueron motivo de desencuentro entre barrios. A los pocos, como si se ordeñara una ubre vieja, de la caja municipal fue manando dinero para acondicionar las humildes calles que se asoman a un lado

En este pueblo (XI)

En este pueblo el juego de los mayores es asustar a los rapaces. La juventud tiene que espabilar y cuanto antes reciba los meneos de la vida, mejor para todos. El hijo de Ángel se pasó el resto del verano cruzando al

En este pueblo (XI)

En este pueblo el juego de los mayores es asustar a los rapaces. La juventud tiene que espabilar y cuanto antes reciba los meneos de la vida, mejor para todos. El hijo de Ángel se pasó el resto del verano cruzando al

En este pueblo (X)

En este pueblo las alianzas solían renovarse con bolsas de fréjoles. La costumbre más o menos se mantiene y últimamente se ha sumado el calabacín, pero hace algunas de décadas, cuando había menos fincas de balde, los fréjoles aparecían por

En este pueblo (X)

En este pueblo las alianzas solían renovarse con bolsas de fréjoles. La costumbre más o menos se mantiene y últimamente se ha sumado el calabacín, pero hace algunas de décadas, cuando había menos fincas de balde, los fréjoles aparecían por

En este pueblo (IX)

En este pueblo, ya se sabe, se trata a los animales con pocos miramientos. Las bestias son parte de la casa, pero no de la familia. La vaca duerme en la cuadra, el perro en el corral y el gato

En este pueblo (IX)

En este pueblo, ya se sabe, se trata a los animales con pocos miramientos. Las bestias son parte de la casa, pero no de la familia. La vaca duerme en la cuadra, el perro en el corral y el gato

En este pueblo (VIII)

En este pueblo se molió trigo y centeno, se molió linaza y se molió cacao, y antes de que llegara la línea eléctrica hubo molinos que se convirtieron en fábricas de luz. Para todo daba la fuerza del río, administrada por

En este pueblo (VIII)

En este pueblo se molió trigo y centeno, se molió linaza y se molió cacao, y antes de que llegara la línea eléctrica hubo molinos que se convirtieron en fábricas de luz. Para todo daba la fuerza del río, administrada por

En este pueblo (VII)

En este pueblo nunca se ha sabido dar a los intelectuales el trato que merecen. No es que aquí haya faltado respeto por las Ciencias y las Letras, pero se ha dispensado poca atención y magros honores a los hombres

En este pueblo (VII)

En este pueblo nunca se ha sabido dar a los intelectuales el trato que merecen. No es que aquí haya faltado respeto por las Ciencias y las Letras, pero se ha dispensado poca atención y magros honores a los hombres

En este pueblo (VI)

En este pueblo, como en todos, los rapaces se ensañan con el sapo reconfortados por el aplauso de los mayores. ¡Pam, pam!, las piedras rebotan sobre el vientre del batracio mientras cae la tarde en el atrio de la iglesia.

En este pueblo (VI)

En este pueblo, como en todos, los rapaces se ensañan con el sapo reconfortados por el aplauso de los mayores. ¡Pam, pam!, las piedras rebotan sobre el vientre del batracio mientras cae la tarde en el atrio de la iglesia.

En este pueblo (V)

En este pueblo también brilló la industria nacional bajo licencia extranjera. En este pueblo había tres tractores: dos tractores Ebro de color rojo y un tractor Ford, el de Antonio, que era de color azul. Cuando llegaron los tractores, hacía

En este pueblo (V)

En este pueblo también brilló la industria nacional bajo licencia extranjera. En este pueblo había tres tractores: dos tractores Ebro de color rojo y un tractor Ford, el de Antonio, que era de color azul. Cuando llegaron los tractores, hacía

En este pueblo (IV)

En este pueblo todavía funcionan las cocinas de hierro que envió Vizcaya a cambio de los hijos que se llevó. Si no los mejores, fueron sin duda los más numerosos. La siguiente generación se trajo también un poco del espíritu

En este pueblo (IV)

En este pueblo todavía funcionan las cocinas de hierro que envió Vizcaya a cambio de los hijos que se llevó. Si no los mejores, fueron sin duda los más numerosos. La siguiente generación se trajo también un poco del espíritu

En este pueblo (III)

En este pueblo, los rapaces se colgaban del coche de línea hasta conseguir que el motor se calase en la cuesta de la iglesia. La tecnología del gasógeno daba poco de sí, igual que la paciencia del conductor y el

En este pueblo (III)

En este pueblo, los rapaces se colgaban del coche de línea hasta conseguir que el motor se calase en la cuesta de la iglesia. La tecnología del gasógeno daba poco de sí, igual que la paciencia del conductor y el

En este pueblo (II)

En este pueblo, sólo un honor aventajaba al de obtener la confianza del dueño de las vacas: merecer la de Elías para subir a lomos del macho. A horcajadas sobre la espalda de la caballería, el mundo toma una perspectiva

En este pueblo (II)

En este pueblo, sólo un honor aventajaba al de obtener la confianza del dueño de las vacas: merecer la de Elías para subir a lomos del macho. A horcajadas sobre la espalda de la caballería, el mundo toma una perspectiva

En este pueblo (I)

En este pueblo, todas las vacas rubias se llaman Rubia y todas las vacas morenas se llaman Mora. En este pueblo, la imaginación brilla por su ausencia. Hoy en este pueblo ya no quedan vacas, pero las reservas de imaginación

En este pueblo (I)

En este pueblo, todas las vacas rubias se llaman Rubia y todas las vacas morenas se llaman Mora. En este pueblo, la imaginación brilla por su ausencia. Hoy en este pueblo ya no quedan vacas, pero las reservas de imaginación