Archivo de Categorías: Philip Marlowe en el súper

… y otros encuentros inevitables

Astuto

La escena es conocida. O tal vez no, pero ¿acaso importa? Un poeta con sus años se queja de los trucos de los poetas. Podría continuar escribiendo, podría como el fondista disciplinado seguir corriendo hasta la recta final y cruzarla

Astuto

La escena es conocida. O tal vez no, pero ¿acaso importa? Un poeta con sus años se queja de los trucos de los poetas. Podría continuar escribiendo, podría como el fondista disciplinado seguir corriendo hasta la recta final y cruzarla

Tres cajas y un maletín

Hoy, por fin, he dejado de oír los golpes, su angustiada voz preguntando a todas horas por los motivos de mi encierro. Se ha limitado a dejarme el plato del día (potaje de espinacas) al otro lado de la puerta,

Tres cajas y un maletín

Hoy, por fin, he dejado de oír los golpes, su angustiada voz preguntando a todas horas por los motivos de mi encierro. Se ha limitado a dejarme el plato del día (potaje de espinacas) al otro lado de la puerta,

Un hombre que se parecía a Delibes

—¡Uno con leche clarito, rubia! Mona plegó la mitad derecha del labio superior como siempre que trata de disimular la rabia. Sin dirigirle la mirada, se fue hacia la cafetera. —Tendrá que esperar, está apagada. Encendió la máquina con desgana.

Un hombre que se parecía a Delibes

—¡Uno con leche clarito, rubia! Mona plegó la mitad derecha del labio superior como siempre que trata de disimular la rabia. Sin dirigirle la mirada, se fue hacia la cafetera. —Tendrá que esperar, está apagada. Encendió la máquina con desgana.

Manual de correcciones

Ese conocido temblor. Olvido García Valdés. Si Kafka hubiera frecuentado las escuelas de escritores, aquella mañana de Gregorio Samsa habría sido una repetición de la anterior. Habría encontrado su rostro en el espejo, se habría afeitado, se habría dirigido al

Manual de correcciones

Ese conocido temblor. Olvido García Valdés. Si Kafka hubiera frecuentado las escuelas de escritores, aquella mañana de Gregorio Samsa habría sido una repetición de la anterior. Habría encontrado su rostro en el espejo, se habría afeitado, se habría dirigido al

Dos vueltas de llave

Our love is not a victory march (Leonard Cohen). — La poesía no nace del amor. La poesía tampoco nace del dolor, ni del azar, ni de la reflexión. La poesía nace del enamoramiento, sea cual sea el objeto de

Dos vueltas de llave

Our love is not a victory march (Leonard Cohen). — La poesía no nace del amor. La poesía tampoco nace del dolor, ni del azar, ni de la reflexión. La poesía nace del enamoramiento, sea cual sea el objeto de

O seu nome

“Así como Londres ten os autobuses de dous pisos, Nova York os taxis amarelos, Venecia as góndolas ou Calcuta os rickshaws, Madrid ten os seus incansábeis camións do lixo”. Foi Marcus Wagenknecht quen nos fixo reparar na benaventurada ligazón que

O seu nome

“Así como Londres ten os autobuses de dous pisos, Nova York os taxis amarelos, Venecia as góndolas ou Calcuta os rickshaws, Madrid ten os seus incansábeis camións do lixo”. Foi Marcus Wagenknecht quen nos fixo reparar na benaventurada ligazón que

El doctor Tissot y los problemas de la nación

En España a los ministros, cuando se les ha pasado la amargura del cese, se les hace un retrato. Un retrato por cuenta del erario público, naturalmente, que hermoseará las paredes del ministerio. Es una costumbre no exclusiva de este país

El doctor Tissot y los problemas de la nación

En España a los ministros, cuando se les ha pasado la amargura del cese, se les hace un retrato. Un retrato por cuenta del erario público, naturalmente, que hermoseará las paredes del ministerio. Es una costumbre no exclusiva de este país

Bibliofilia

“No hay amigos sino para los placeres, combites, juegos, burlas, donayres y vicios. Pero si se ofrece una necesidad, antes burlarán de vos y os injuriarán que os sacarán della”.  Cristóbal de Villalón: El Crotalón. César tenía el pelo más

Bibliofilia

“No hay amigos sino para los placeres, combites, juegos, burlas, donayres y vicios. Pero si se ofrece una necesidad, antes burlarán de vos y os injuriarán que os sacarán della”.  Cristóbal de Villalón: El Crotalón. César tenía el pelo más

La firma, para quien la trabaja

Señoras y señores, es hora de cerrar. Les agradecemos que hayan elegido nuestro espectáculo y esperamos verles en la próxima velada. Por favor, tengan la gentileza de ir recogiendo. Procederemos en primer lugar a retirar los sustantivos que hayan pagado billete Business

La firma, para quien la trabaja

Señoras y señores, es hora de cerrar. Les agradecemos que hayan elegido nuestro espectáculo y esperamos verles en la próxima velada. Por favor, tengan la gentileza de ir recogiendo. Procederemos en primer lugar a retirar los sustantivos que hayan pagado billete Business

Amor en Ciudad Vilas

Polvo serán, mas polvo enamorado. Francisco de Quevedo. Imaginaos una ciudad donde el presidente de la comunidad autónoma no alumbrase vuestro camino con la potente luz de su discurso de Año Nuevo. Imaginaos una ciudad donde las mujeres añosas no

Amor en Ciudad Vilas

Polvo serán, mas polvo enamorado. Francisco de Quevedo. Imaginaos una ciudad donde el presidente de la comunidad autónoma no alumbrase vuestro camino con la potente luz de su discurso de Año Nuevo. Imaginaos una ciudad donde las mujeres añosas no

París era una fiesta

Il n’y a plus grand-chose au fond de nos sourires, Nous sommes prisionniers de notre transparence. Michel Houellebecq: Le sens du combat. Atravesamos la ciudad sin esperar nada de ella y en el altar tan querido de la vieja Democracia

París era una fiesta

Il n’y a plus grand-chose au fond de nos sourires, Nous sommes prisionniers de notre transparence. Michel Houellebecq: Le sens du combat. Atravesamos la ciudad sin esperar nada de ella y en el altar tan querido de la vieja Democracia

Ana y el aire

Otilia declama sin tomar aire y el aire comienza a faltarnos mientras exhala palabras en una lengua que estoy a años luz de comprender. Cuando recita, Otilia es Ana y lo que dice se queda en el limbo hasta que la intérprete

Ana y el aire

Otilia declama sin tomar aire y el aire comienza a faltarnos mientras exhala palabras en una lengua que estoy a años luz de comprender. Cuando recita, Otilia es Ana y lo que dice se queda en el limbo hasta que la intérprete

Cae

He vuelto de la Feria del Libro de Fráncfort agotado y extasiado, las dos cosas. Tal ha sido el agotamiento y tal el éxtasis, que he tardado tres semanas largas en rehacerme para escribir esta breve nota. Pero no os

Cae

He vuelto de la Feria del Libro de Fráncfort agotado y extasiado, las dos cosas. Tal ha sido el agotamiento y tal el éxtasis, que he tardado tres semanas largas en rehacerme para escribir esta breve nota. Pero no os

Las cosas reales

A las 23:03, sus ojos vagabundeando por las líneas de Rosa Schwarzer vuelve a la vida, el lector recuerda que a media mañana su día ya reunía méritos suficientes para ser considerado un día de mierda. Y, sin embargo, esa

Las cosas reales

A las 23:03, sus ojos vagabundeando por las líneas de Rosa Schwarzer vuelve a la vida, el lector recuerda que a media mañana su día ya reunía méritos suficientes para ser considerado un día de mierda. Y, sin embargo, esa

O que sabemos de Antuérpia

Por Herberto Helder sabemos que a soidade en Antuérpia pode acadar o tamaño do mundo. Sabémolo por Herberto Helder, pero que sabemos do Herberto? Pouco, abofé. Prácticamente nada. Segundo conta Méndez Ferrín, noutro tempo a poesía de Helder e os

O que sabemos de Antuérpia

Por Herberto Helder sabemos que a soidade en Antuérpia pode acadar o tamaño do mundo. Sabémolo por Herberto Helder, pero que sabemos do Herberto? Pouco, abofé. Prácticamente nada. Segundo conta Méndez Ferrín, noutro tempo a poesía de Helder e os

Gigante

All from God. Thank you God. Amen. John Coltrane: A Love Supreme – Esta noche he soñado con Jimmy. Sus dedos me pellizcaban las nalgas, rasgueaban sobre la piel de mis muslos como lo habían hecho tantas noches sobre las

Gigante

All from God. Thank you God. Amen. John Coltrane: A Love Supreme – Esta noche he soñado con Jimmy. Sus dedos me pellizcaban las nalgas, rasgueaban sobre la piel de mis muslos como lo habían hecho tantas noches sobre las