Manual de correcciones

Ese conocido temblor.
Olvido García Valdés.

Si Kafka hubiera frecuentado las escuelas de escritores, aquella mañana de Gregorio Samsa habría sido una repetición de la anterior. Habría encontrado su rostro en el espejo, se habría afeitado, se habría dirigido al trabajo. Acto primero: presentación del personaje (y su barba).

Si Melville hubiera sido un alumno aplicado en talleres de creación literaria, en algún momento Bartleby habría sido expulsado al exterior de su pasividad. A la paciencia se le suponen límites. A la resistencia, un lugar. Corrección al escribiente.

¡Corrección!

Pero, ¿y si la voluntad del mundo se tornase un no hacer? ¿Y si el péndulo, al detenerse, mostrase el hueso desnudo del tiempo? ¿Y si esta máquina prefiriese mañana el reposo?

Pero sigue. Continúa su afán. Y tal vez no haya un juicio al cabo.

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