Correr

correr

A mi amigo A.A., corredor incansable.

Fascitis plantar, sobrecargas musculares, fracturas por estrés, artritis del tendón de Aquiles, condromalacia, periostitis, distensiones inguinales o isquiotibiales, espolón calcáreo… Según la web kidshealth.org, estos son algunos de los problemas que puede ocasionar la carrera. No me refiero a cursar una carrera universitaria, tarea ya casi utópica para las clases populares, sino a practicar el popular deporte antes llamado correr y hoy denominado running. Es curioso cómo en un país donde casi nadie habla inglés, los palabras en ese idioma desplazan a las autóctonas sin mayor esfuerzo. En fin, yo prefiero decir correr. Pues sí, correr puede ser el origen de numerosos problemas traumatológicos y, sin embargo, cada día se ve más gente practicando este aparentemente sencillo deporte. Yo mismo esta mañana he salido a correr. Me he calzado mis zapatillas Asics Gel Kumo, primorosamente cosidas por jóvenes vietnamitas, y he bajado a la calle sin esperar el amanecer. En septiembre, el sol ya no es capaz de disimular la pereza. La web kidshealth.org y tantas otras recomiendan evitar en la medida de lo posible correr sobre superficies duras, como asfalto o cemento. Superficies que, por su rigidez, dejan a las piernas del corredor todo el trabajo de absorber el impacto de la pisada, con la única ayuda, claro está, de la suela de las zapatillas. En mi caso, las suelas de goma de las mentadas Asics Gel Kumo. La indicación “gel” pretende atraer al corredor, en su faceta nada trivial de consumidor de material deportivo, con la promesa de una pisada mullida incluso sobre superficies tenaces. Pero yo desonfío de las tretas del marketing, así que inicié la carrera con el objetivo de llegar cuanto antes a una pista de tierra. La tarea no es tan sencilla. Por aquí, el asfalto ha sido durante décadas sinónimo de progreso, y los señores del hormigón han gobernado el país convenciendo con razones de mucho peso a concejales y otros resposables de la cosa pública. Que corrupción política y asfalto van muchas veces de la mano es algo difícil de negar. Lo mismo ocurre en otros lugares del mundo, pero el caso es que en París, que ha tenido también alcaldes corruptos, a nadie se le ha ocurrido nunca asfaltar las Tullerías. Finalmente alcancé los ansiados caminos de tierra prensada con las fuerzas algo mermadas, pero feliz de trotar por fin sobre un suelo que, aunque hace el paso algo más pesado, resulta mucho menos dañino. Fue precisamente entonces cuando empecé a notar una ligera molestia en la rodilla derecha. Un dolor antiguo, que llevaba meses, años incluso, sin dar señales de vida. Recordé las palabras del traumatólogo de La Paz que, a mis 31 años y tras observar las pruebas, me dijo con voz de tenor spinto: “A su edad, caballero, ya no se pueden practicar los deportes de contacto”. Algo se desató en mi mente y empecé a reflexionar sobre si correr puede considerarse o no un deporte de contacto. Resultaba indudable que, dando por descontado el trabajo de las Gel Kumo, mis pies entraban en contacto una y otra vez con el suelo, fuera este de tierra o de asfalto. Correr supone también tomar un cierto contacto con el entorno. Por ejemplo, con la lluvia fina que empezaba a caer mientras clareaba o con el olor a cloaca que de repente llegó hasta mí en un punto del recorrido donde de nuevo pisaba sobre cemento. La carrera facilita también el contacto social, pensé. No hay más que ver esas camarillas de corredores que charlan animadamente o las grandes concentraciones de deportistas en las carreras populares. Hay incluso grupos que comparten sus entrenamientos y carreras a través de redes sociales y de aplicaciones que la industria del material deportivo pone gentilmente a su disposición. Luego quedan todos para participar en un maratón y por fin traban contacto. Contacto físico, sin duda, y químico en algunos casos. Me detuve por fin. Algo congestionado. Agotado física y mentalmente. Convencido, no obstante, de que aquel traumatólogo que parecía el Manrico de Il Tovatore se refería en realidad al fútbol. Mientras terminaba la sesión con unos estiramientos, una señora que iba camino del consultorio de atención primaria me saludó. “Así se mantiene uno joven”, me dijo con voz alegre. “Por lo menos hay que intentarlo”, le respondí. Por decir algo.

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  1. Hola, me gusta tu post. Sigue corriendo!!!! yo también lo hago… he escrito algunas cosas al respecto, si gustas leerlas es la categoría “corriendo”, bueno te la paso:
    http://corriendoenlaniebla.wordpress.com/category/corriendo/

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