De tradiciones, pinares y corzos

IMG_5408 copiaNos hicimos una foto con la iglesia al fondo, pensando en el álbum. Acabábamos de desayunar, no sentíamos el frío y teníamos ganas de darlo todo. Aquí, el último día del primer mes del año, los mozos, bien regada ya la noche, se suben al campanario y a fuerza de badajo exorcizan el invierno. La tradición solía estar subvencionada por las autoridades locales, según cuentan. Hoy se mantiene a duras penas, pese a que la mocedad escasea, pese a que las ayudas públicas se las han llevado los cuervos de la crisis, pese al desinterés de los etnógrafos. Pese a quien le pese. El visitante desinformado que oiga sonar la campana hacia la medianoche, arrancándolo de su leve sueño, creerá que el concierto es obra de gamberros. Vulgar botellón. Se indignará, querrá llamar a la Guardia Civil… Error. Esto es Castrocontrigo (León. Pena de muerte para el que añada Castilla). ¡Estamos echando enero fuera!

Así que huyó enero, pasó febrero y llegó la hora de lanzarse al monte en bicicleta, como un estreno de la primavera. Entre robles aún desnudos y brezales ya teñidos de malva. En las primeras rampas de Valdepinilla nos faltan los pinos que cubrían este horizonte amplio y que hoy, dos años y medio después del gran incendio, y sin noticias del pirómano, se reducen a pilas de troncos bien ordenadas al pie de los caminos. Mientras esperan con paciencia su turno de evacuación al aserradero, nos ven pasar: extraña comitiva jadeante y gritona. Este paisaje debería de ser una bandera azul (el del cielo despejado), plata (la de los riscos donde anida el ratonero) y verde (el los árboles de la resina). Pero nos han cambiado la última franja y, en lugar de verde, hoy tenemos negro. Una gran extensión de negro. Y al mirar a un lado vemos esas cajitas de madera donde a esta hora duermen las abejas. Porque, sin pinos, las colmenas no tienen donde esconderse.

El Sanguiñal es un mito amañado desde La Bañeza por los muchachos de La Badana. La Bañeza no es tierra propicia para la bicicleta de montaña, sencillamente porque está en la llanura. Cuando entras en La Bañeza cruzas unas vías sobre las que ningún tren ha rodado desde hace décadas. Es un poco triste, y económicamente deplorable, pero los bañezanos han sabido sobreponerse a la pérdida del ferrocarril: han seguido envasando legumbres, organizando carreras de motos como en los tiempos heroicos de Ricardo Tormo y montando mercados a los que la gente acude desde muchos kilómetros a la redonda. Siempre ha sido así. Los chicos de La Badana también saben compensar la anodina orografía de su tierra. Cargan la bicicleta en el coche, se ponen en Castro en veinte minutos y se lanzan a por el Sanguiñal. En Navidad, por devoción o por tradición, colocan un belén en la cumbre. Subiendo hasta sus casi 1.700 metros recuperamos el verde, porque el incendió no alcanzó los pinares de Tabuyo del Monte, que se extiende allí abajo, con su desproporcionada iglesia de Santiago en un extremo. Trepamos por la cara norte de la sierra de La Cabrera. El hielo aflora entre los cascajos del camino y empezamos a encontrar nieve en las cunetas. El aire está tan limpio que, cuando llegamos al collado y emprendemos la bajada a Pozos, lo hacemos con pulmones de estreno.

Marcos y Alberto son los más rápidos. Cenando, Alberto nos contó su proteínico secreto, pero Marcos se guardó el suyo. Sólo dio una pista: “Voy a una sola parada”. Nos sonó a Fórmula Uno… A la hora de la verdad cumplió y fue el primero en la meta, cosa que es por completo irrelevante. Pero se llevó el premio: él fue quien vio el corzo. Y esto sí tiene su importancia. No porque este pequeño ungulado escasee en estos montes, sino porque al corzo no se le pierde nada entre bicicletas y suele ocultarse cuando oye ruido. Así que sólo cabe una explicación. En realidad, fue el corzo quien vio a Marcos. Quedó prendado de la imponente estampa de un ciclista con culote corto a toda velocidad rasgando la fresca mañana de primavera y salió a animar: “¡Ala Marcos!. ¡Ala Riazor!”.

Crónica de la participación de siete miembros del Club Ciclista Riazor (y una simpatizante en funciones de fotógrafa) en la Tilenus Xtrem 2014.

La ruta en Wikiloc.

Anuncios

  1. Genial la crónica Anxo!!! Eres un crack y nos los pasamos genial!!! Dale las gracias a Paula de mi parte por acogernos en vuestra casa y ser unos anfitriones magníficos. Vaya si echamos el invierno fuera, jeje

    Un abrazo!

  2. Marcos

    Gran entrada Anxo!!!!!!! Sin duda recoge muy bien lo que la grupeta riazoreña sintió en Castrocontrigo, también reseñar las fantásticas historias acerca del pueblo que nos contasteis Paula y tú y que sin saberlo nos ayudó a entender y en mi caso a recrearme leyendo tu última entrada. Felicidades y gracias de parte de los míos y mía propia. Gracias amigos!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: