Trabajos de verano (III). Hablando de los romanos

castrilloT3Con los bostezos del sol, tomé el mismo camino del trabajo número 1 hasta Truchas. Buena carretera, fresquito matinal y ritmo alegre hasta la localidad indicada, donde tomé el camino de Ponferrada. No era tanto mi atrevimiento como para pretender llegar hasta la capital de El Bierzo. Mi objetivo parcial era Corporales. Este tramo se hace por una carretera bastante bacheada y en ascenso suave pero constante. Vacas mostrencas y aves rapaces son aquí las piezas móviles de un paisaje de monte bajo, prados y pinares al fondo.

Llegando a Corporales, sin entrar en el pueblo, tomo el desvío hacia el alto de Peña Aguda, que se alcanza enseguida y sin mayores dificultades por esta vertiente. Es al afrontar la vertiginosa bajada cuando se empieza a disfrutar de la hermosa vista del valle de la Cabrera Baja, cuya exploración es uno de los objetivos del día. Para ello, tomo el desvío que aparece a la derecha después de la segunda curva. Este camino lleva a una serie de pueblos (Saceda, Castrillo, Llamas) todos ellos apellidados “de Cabrera”, denominación que toman del río que fluye más abajo, tan abajo que desde la carretera no se ve. El asfalto está en bastante mal estado y me llama la atención el intenso frío que hace en las zonas de sombra. Las casas de Saceda trepan literalmente por la ladera. El único espacio llano del pueblo es la carretera, así que el día de la fiesta hace las veces de pista de baile. Digo yo que cortarán el tráfico…

Hasta Castrillo el camino es mucho más duro de lo que había pensado. Un continuo sube y baja. Tengo la impresión de que mi objetivo se aleja mientras yo intento alcanzarlo. Observo una pequeña cantera de pizarra abajo, junto al río, continúo un poco más y por fin llego.

En la fuente del pueblo me encuentro con dos lugareños y nos ponemos a hablar. Les pregunto por los famosos canales romanos y la conversación se anima. Me indican que en Llamas se pueden visitar, aunque intentan indicarme su traza sobre las laderas próximas. Hablando de los romanos, de los baches de la carretera y de las posibilidades turísticas de la zona se nos pasa casi una hora. Eso y lo duro que se me ha hecho el camino me hace desistir de mi idea inicial de continuar.

Me voy por donde he venido. Disfrutando de nuevo del frescor del valle y sufriendo más de lo que me podía imaginar en la subida a Peña Aguda, donde el sol me estaba esperando con el mazo. El resto es camino conocido que se resolvió sin más incidencias que unos amagos de calambres en el tramo final.

Y así fue cómo, cambiando conversación por kilómetros, realicé mi tercer (y último) trabajo de verano.

La ruta en wikiloc.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: